Hoy es 7 de agosto, y el calendario marca un hito que para muchos es una cuenta regresiva. Nos quedan exactamente 365 días para que el actual gobierno termine su mandato. 365 días para que el país vuelva a tener la oportunidad de tomar un nuevo rumbo. Y solo quedan 7 meses para que, entre todos, busquemos a la persona que tomará con responsabilidad las riendas de nuestra nación.
Debo confesar que, cuando el actual presidente ganó, lloré mucho. Durante 8 años, mis blogs, en estas páginas, fueron un espacio para la reflexión, para hablar de lo importante de la vida. Pero desde que él asumió el cargo, me desanimé y dejé de escribir con frecuencia. En el fondo de mi corazón, le deseé lo mejor, esperaba que nos callara la boca a todos los que dudábamos de su capacidad, a quienes habíamos visto el desastre de su gestión en la alcaldía de Bogotá, la confrontación en redes sociales, la discordia y el poco remordimiento por sus actos pasados. Pero, lamentablemente teníamos razón. El país, en sus manos, iba directo al precipicio.