Un muchacho de 17 años estaba enamorado de su compañera de colegio, pero nunca hizo nada. No encontró valor para acercarse. Todo ese enamoramiento y esa incapacidad de dar un paso y vencer el miedo, al pasar los años fue convirtiéndose en rencor. El día de la graduación, todo el curso estaba firmando los anuarios de todos. Él escribió unas frases irónicas, entre graciosas y ofensivas en el anuario de ella. Algunos minutos después él ve su anuario y ella le había escrito: “Solo quiero decirte dos cosas: Tu corte de pelo cuando estábamos en 9no fue realmente espantoso. Y qué lástima que jamás me invitaste a salir”. Cuando lee esto, comienza a buscarla entre la multitud de estudiantes que celebraban alegremente el fin de curso. Por fin la ubica con la mirada y la ve sentada en un rincón leyendo su anuario con sus ojos llenos de lágrimas. Sus miradas se encuentran. Ella se seca las lágrimas y se va. Él jamás la vuelve a ver.